El Pibe, actualmente mejor jugador del plantel, viene siendo clave para el ataque de River. Sin embargo, fue autocrítico consigo mismo y con el equipo en general.

Llegó el cuarto. Pablo César Solari vive un momento soñado en River, el club del cual es fanático desde chico. Con el tanto que le marcó al Matador de Victoria, llegó a los 4 goles en 7 partidos en el Millonario, un promedio altísimo y más aún si hablamos de un atacante que no es centrodelantero.

En el empate ante Tigre, el Pibe volvió a convertir, esta vez un golazo picando la pelota por arriba del arquero. Sin embargo, River no pudo sostener el resultado y sufrió la igualdad en el segundo tiempo tras un dudoso penal.

“Me siento bien en lo personal, pero obviamente quiero sentirme mejor. No estoy tan contento porque nos podríamos haber llevado el triunfo. Hay que seguir trabajando para pelear arriba, que es lo que queremos”, citó el atacante.

“Uno siempre quiere seguir mejorando para estar más rápido, más ágil y ayudar al equipo. Vengo a aportar desde donde me toque, quiero aprender y colaborar: esto es lo más importante. Espero que podamos seguir sumando y no perder más puntos. Nos vamos muy amargados por el resultado”, indicó.

Además, Solari reconoció que había estado estudiando al arquero rival en los últimos días, y por eso pudo definir con una exquisitez. “Estuve observando a Roffo, noté que salía a buscar lejos del arco. Cuando me llegó la pelota, se me ocurrió definirle por arriba”, aseguró el delantero.