El expresidente de River, que tanto daño ha hecho al club, hoy se encuentra en un momento delicado tras sufrir problemas graves de salud.

Daniel Alberto Passarella (DAP en redes) fue un defensor magnífico, considerado por muchos el mejor segundo central de la historia de Argentina y a veces del mundo. Como director técnico, tuvo sus buenos momentos y terminó siendo un entrenador más que tuvo la chance de dirigir a River y a la Selección. Pero, lo peor llegó en su última etapa vinculada al fútbol: como presidente del Millonario.

Es que en 2009 ganó las elecciones y destronó a José María Aguilar (otro presidente aún más nefasto), lo que lo llevó a ocupar el puesto durante cuatro años. No fueron unos años más: River no solo no ganó un título, sino que acabó descendiendo, con una deuda fenomenal y con una situación institucional muy delicada.

Quizás, tan delicada como el estado de salud de DAP hoy. Passarella transita malos momentos, luego de que hace un tiempo le diagnosticaron una enfermedad neurodegenerativa (no trascendió cuál) similar al ELA. Esta causa que vaya sufriendo un deterioro cognitivo cada día más acelerado.

Ahora mismo, a sus 69 años, el Káiser tiene problemas para ubicarse en tiempo y espacio. Similares a los que sufrió su padre a su edad: Daniel sufre una enfermedad que tuvo su progenitor. Incluso, no solo que le imposibilita relacionarse al fútbol (por ejemplo, siendo DT), sino que ni siquiera puede manejar sus bienes y tuvo que intervenir su hijo Lucas.

Finalmente, todo vuelve. Duro, pero real. Seguir esperando juicios eternamente irresolutos no sirve de nada, su propio cuerpo y genética le pasan factura.